Capitulo 13.5:La no-muerte y resurrecion del Portador de la Luz.


Los zapatos me estaban matando y no me los podia sacar,encima el suave cesped de la pradera se hundia ligeramente a cada paso y se me clavaban los tacos.Un horror.
Segundo no paraba de reirse.
Tercero caminaba con el andar que dice "me opongo totalmente a esta situacion pero no puedo hacer nada al respecto".
Eso me molestaba un poco, real o no, Tercero seguia siendo tecnicamente una parte de mi y hace ya muchos años que habia buscado concientemente las partes de mi personalidad tirando a emo y les habia pegado un tiro en la cabeza.O un palo mental, para ser mas precisos.
Tercero tenia que aprender.Y no iba a ser lindo.
Habiamos decidido dirigirnos hacia el castillo en el horizonte por la simple razon de que "era obvio".Literalmente no habia otra cosa que pradera,bosque y castillo.Recordando mis dias de master identifique esto como una clasica mini aventura de libro de texto, esas cosas que alguien con medio cerebro no hace ya que son berretas y predecibles.
Casi....un chichè.
De cualquier manera, nos aproximabamos al bosque.Como suele suceder en estos casos habia un efecto de luz interesante, al acercarse a los lindes del bosque el sol era rapidamente tapado por las nubes, dando inmediatamente una atmosfera sombria.
Probamos el efecto un par de veces con Segundo haciendo carreras de 100 metros llanos desde y hacia el bosque, logrando un efecto de noche-dia-noche que agarro la atmosfera dramatica y la uso de bolsa de boxeo.
Punto para nosotros.
Tercero no cazaba una(para variar) y simplemente se paraba ahi con la cabeza del disfraz de conejo abajo del brazo mirandonos como si estuviesemos haciendo estupideces.
Ok,estabamos haciendo estupideces, pero eran estupideces utiles.Si tu enemigo te ataca con aburrimiento predecible,uno contrataca con estupidces impredecibles,Tercero no parecia entender que estaba pasando.
Mire a Segundo y frunci el ceño.El asintio.
-Bueno,mejor nos metemos en el bosque ese- dije.

El bosque resulto un poco mas oscuro de lo que anticipe.
Yo pense que iba a ser bastante oscuro.
Resulto ser totalmente oscuro.Como una cueva.De noche.
Si bien Segundo y yo podiamos ver en la oscuridad lo importante aca era que Tercero aprendiera como era la cosa.Segundo se guiaba con una especie de gato-pez globo-luminoso que le flotaba cerca y yo usaba el Truco Bugs Bunny.
El Truco Buggs Bunny(con mayusculas porque es importante) es el primer truco que jamas hice.
Estaba yo un dia, alla cuando todavia habia sol y "seco" era mas que un recuerdo, muy traquilo pensando en que la realidad parecia bastante cansada esa calurosa tarde de domingo veraniego, asi que envolvi mi pulgar con el resto de los dedos, como formando un puño y luego levante rapidamente mi dedo pulgar, como un encendedor de carne.
Y oh, milagro, ahi estaba frente a mi, el Truco Buggs Bunny, de repente una pequeña llama de dos centimetros, bailando sobre mi pulgar.
Ni siquiera quemaba, aunque podia sentir su calor.
Prendi un cigarrillo y aunque no lo sabia en el momento, caze la punta de la espiral mas grande y terrible jamas imaginada.Pero eso es otra historia.
Bah, es esta,pero para mas adelante.
Ahora la cosa es que Tercero,ademas de estar de mal humor, estaba convencido de que Segundo y yo nos reiamos de el.
Despues de tropezar varias veces, metio la mano en un bolsillo del traje de conejo y saco un viejo encendedor zippo y lo uso para iluminar su camino.
Sonrei,porque sabia tres cosas muy importantes...Primero, ese disfraz no tenia bolsillos,lo sabia porque le habia prestado atencion, era un punto importante de mi plan.
Segundo, ese encendedor lo conocia.Y lo habia perdido..hace años.
Tercero, en el mejor de los casos el encendedor duraria quince minutos.
Un tipo que no deja de sorprenderme es Segundo, si bien es una parte separada de mi, con sus ideas y todo, nos parecemos mucho.
Y a veces no.
mientras que yo tome nota mental de la duracion del encendedor, ni bien Tercero lo saco del bolsillo,Segundo grito "FIFTEEN MINUTES TO LAUNCHHHHHHHHH" y se la paso dos minutos enteros haciendo ruidos de misil.
-Que le pasa a este?- pregunto Tercero medio nervioso.
-Tiene...locura del bosque..es una cosa de aventureros..- mande fruta como si fuera un magnate exportador de fruta.
-y los ruidos de cohete son...-
-totalmente normales.-
-...-
Despues de eso Tercero se quedo callado, supongo que penso que me habia dado "locura de ser un pelotudo"
O eso es lo que yo hubiese pensado.

Continuamos dando vueltas en circulos, Tercero no lo noto ya que el bosque era bastante generico.
Silencioso y oscuro.
Casi silencioso, de vez en cuando se esuchaba un sonido que pasaria por el susurro del viento al oido no entrenado, pero para un aventurero entrenado como era yo o un depredador inestable como Segundo era inconfundible.
Patitas, mas precisamente de la variedad multiple y exoesqueletica.
Hay tres variaciones del tema principal de "bosque oscuro":lobos, arboles malvado o insectos.
Parece que nos encontrabamos en esta ultima, de las tres, la peor.
Pobre Tercero...los lobos, dentro de todo son la mas sencilla.Son cosas reconocibles y relativamente simples de matar, luego vienen los arboles en la escala de dificultad, no muy tenebrosos pero dificiles de matar.
Luego vienen los bichos, o deberia decir, los putos bichos.
No solo sus numeros superan a las otras dos variedades, si no que en la mayoria de las personas activan algo llamado "respuesta alien" que es un estado en el cual el cerebro, al enfrentarse a algo radicalmente distinto a lo que conoce(mamiferos y/o criaturas con partes similares a la suya) se apaga.Re astuto el cerebro.Pero es comprensible.
Luego viene el panico o la paralisis.
De las tres variedades, los bichos son la unica que tiene una probabilidad de ganar la pelea ni bien aparece en el campo.
Tercero la iba a pasar MUY mal.
Pero era necesario.
A los quince minutos se le apago el encendedor a Tercero.
Segundo y yo apagamos nuestras luces y salimos corriendo.
Seguimos hasta que dejamos de escuchar sus puteadas y luego volvimos sobre nuestros pasos sin hacer ruido(algo dificil ya que le recuerdo,lector,aun tenia que usar esos horrendos zapatos).
Tercero se encontraba donde lo habiamos dejado,con su traje de conejo y su mirada de confusion.
Y ahi fue cuando aparecieron los insectos.Salieron de bosque como una marea negra,deslizandose con ese ruido infernal sobre todo lo que habia a su paso.Habia arañas,cienpies(aunque estos casi seguro tenian un numero primo de pies),escarabajos gordos con dos juegos de mandibulas y los gusanos, esos no me los esperaba, pero agregaban el toque gelatinoso macabro que le faltaba al grupo.
Y....
RESPUESTA ALIEN!
tercero se quedo ahi parado mientras los peores horrores lo rodeaban desde adentro y afuera de su mente.
Zapatos y todo, logre pararme en una rama cerca de donde estaba.
-Che-
Los bichos estaban a cincuenta metros.
-Che, Tercero-
Giro lentamente la cabeza y me miro, sin verme.
-Te digo, realmente te conviene defenderte.-
-..que?-
Los bichos estaban a cuarenta metros.
-Que te conviene defenderte, Segundo y yo no vamos a mover un dedo.-
-que?? pero..Hijos de puta!! HIJOS DE PUTA!!-
Ahora que el estupor del panico dejaba paso a la penetrante claridad de la certeza del desmenbramiento por bicho, Tercero buscaba freneticamente no mirar a los bichos y se la agarro conmigo.
-HIJOS DE PUTA!! me arruinana la vida, em traen a este lugar de MIERDA y ahora..ahora..no me das ni una mano? reverendo hijo de tu..-
-No.-
Suspire.Hora de tirar la moneda.Por desgracia eso no era el fuerte de Tercero.
Bichos a treinta metros, ya se podia oler la hueste.Olia a tierra humeda y promesas de jamas volver a dormir en paz.
-Vos tenes que entender como son las cosas.- Me ajuste el vestido-Ya no estamos en Kansas Toto, hace mucho que nos fuimos.Hace un año eras normal,despues, oh,caramba descubriste que no sos real.Bajon.Tuviste un duelo metafisico, perdiste.Te mantuve un año encerrado en mi cabeza,la pasate mal.Una historia de mierda en todos los aspectos, pero hay un detalle muy particular y es que, en caso de que no te des cuenta..seguis vivo.-
A ver como le explicaba esto antes de que se transforme en carne de bicho..
-Todo lo que viviste,vos pensas que fueron alucinaciones? que no pasaron? que estas en alguna cama de hospital,comatoso,viviendo en tu cabeza?-
-Se me cruzo un par de veces por la cabeza,si-
-No, todo eso paso y existe. Lo que vos tenes que entender, la realidad de las cosas es que eso fue real.Es muy extraño, no confias en la realidad que viviste, pero no desconfias lo suficiente como para darte cuenta..-
-Cuenta de que? QUE? pedazo de puto sadico!-
Bichos a veinte metros, las arañas ya se estaban adelantando.
-De que vos, yo y segundo, en cierta forma somos la misma persona.Si te calmas por un momento y ves las cosas como son,no como crees que sean o como te parece justo que deban ser, quizas te salves-
-Pero como mierda hago??-
Habia un poco de miedo en su voz pero mas que nada habia frustracion y algo de enojo.
Bichos a diez metros.Hora del golpe final.
Le dije:
-Ah...vaya uno a saber-
El chispazo de furia que aprecio en su mirada es hasta el dia de hoy uno de mis grandes tesoros.
Luego le cayeron los bichos encima y lo mataron.
Pero a Tercero no le importo.
Los bichos,asustados(si una de estas criaturas es capaz de tal cosa) formaron rapidamente un circulo y ahi en el medio,en llamas, estaba Tercero y su Espada.
La espada suele ser el simbolo del protagonista,tenia sentido que la voluntad de Terero hubiera tomado esa forma.
Pero, oh! esa espada.No era digna de ser llamada tal,su sola vision obligaba al uso indiscrimiado de mayusculas al nombrarla.
La Espada De Tercero era monstruosa,poseia una empuñadura cerca de un metro de largo,luego venia lo que solo puedo describir como un pequeño motor V8 cromado y finalmente la hoja, de mas de dos metros de largo, de un metal grisaceo y opaco, con puas.
No tenia filo, tenia puas.
Este tipo si la tenia clara.
Era una espada que mandaba un mensaje muy claro:"Estoy teniendo un mal dia, no se metan conmigo...no,mejor dicho, metanse conmigo,POR FAVOR, denme una excusa"
Tercero estiro la mano hacia el "motor" y tiro de un cordel.
El motor cobro vida y ante todos los dioses me disculpe por mi error y nombre la cosa en las manos de tercero como La Motosierra Diablo.
Le quedaba mucho mejor.
Tercero cargo contra la horda de horrores de bosque, causando devastacion a diestra y siniestra, era como si la hueste de insectos monstruo hubiese decidido colectivamente que Tercero tenia demasiado rock en este momento como para enfrentarsele.
Las pocas veces que algun bicho le salto Tercero lo esquivo y subsecuentemente pulverizo de un puñetazo.
Al los pocos minutos solo habia un claro en llamasen un bosque que previamete no conocia la Luz.
Y ahi me di cuenta que de cierta manera, en el fondo, Tercero era un portador de luz.Segundo era un buen tipo, pero al final habia caido como yo.Tercero tambien, pero incluso ahora(ficticio y muerto) era una fuerza de cambio en mi mente.Ya una vez me habia salvado en la casa cuantica al hacerme notar mi dependencia en los efectos especiales.
Beje del arbol y Segundo aparecio de donde sea que estaba,con su banderin.Note que el banderin decia "Go go Tercero" de un lado y "Go go bichos" del otro.
Tercero nos vio y comenzo a acercarse,levantando La Motosierra Diablo.
-No no no, espera un segundo- le dije -Ahora que entendes como son las cosas, dejame que te explique algo simple:Si yo me muero palman todos.-
Eso parecio detenerlo.Suerte la mia, porque era mentira.
-Pero, te ofrezco un trato, seamos aliados.Aca Segundo te puede decir que no soy un mal tipo, incluso le consegui un cuerpo-
-De Gato- murmuro Segundo.
-Si, de gato, ejem,pero a medida que le agarre la mano les puedo conseguir los suyos, incluso, un dia, cada cual puede llegar a ir para su lado, quien sabe?-
Esa ultima parte tambien era mentira.
-Ademas...- dude un poco,quizas era mala idea..-medio que me vendria bien un.."policia" mental..anduve pensando y quizas..estaria bueno ser un poco mas como antes..viste..con un party y eso..-
-Y a la gente no le gusta irse de aventuras con monstruos homicidas inestables- agrego Segundo.
-Exacto..emm..bueno, digamos que prefieren los estables.-
Tercero parecia dudar, se notaba porque ya no estaba en llamas.
-No me gusta- dijo finalmente -pero por ahora no tengo opcion, pero sabe, que una vez que salgamos de aca te voy a tener cortito.-
Asenti.

A los pocos minutos salimos del bosque y contemplamos el castillo:era gigantesco, era detallado, era colorido, era plano,era...
-Carton- dedujo Segundo luego de arrancarle un pedazo con los dientes.
-Me estas jodiendo- dijo Segundo.
-No, no, es carton...- mastico un poco mas..-el tipo gris, como las bandejas esas donde te dan las facturas y los platos berretas de torta de cumpleaños-
-No me referia a eso.....-
-A ver, calmense ustedes- dije.
Pense un poco,
Levante una pierna.
Y con una buena patada le clave el taco del zapato al castillo.
Mire por el agujero.Rojo.
-Me estas jodiendo-murmure-ya se donde estamos-
-Donde?- pregunto Segundo.
Lo mire.
-En TU mente-
Me miro como un mono.
-Que?-
-Si, en un especie de bolsillo dentro de mi mente donde esta tu yo.Trata de hacer una puerta..si hago un agujero te va a doler.-
Por "doler" me referia a que iba a abrir su mente como una naranja madura.
-A ver...-
Segundo suspiro y estiro la mano hacia el castillo.
y,oh,casualidad, ahi habia un picaporte.
Salimos a mi mente.
Debo admitir dos cosas:primero, me senti mas feliz de lo normal por no estar usando mas el vestido.
Segundo, despues de ver la verde mente de Segundo, la mia era bastante deprimente.Grisaceo suelo sin plantas y una luna-ojo roja no son material de cuentos de hadas que digamos.
Me acerque a la puerta blanca, salida al mundo "mas real".
Segundo puso su mano en mi hombro.
-Sere curioso, que onda con cara de puto?-
-En teoria, es facil, le tengo que lastimar la cara, aunque como lo que yo veo es falso no tengo muy claro que altura tiene..-
-Un metro ochenta- dijo Segundo-al menos es la forma que mas seguido note cuando era un gato.-
-Ok,el unico problema es entonces encontrarlo entre la marea de copias..-
Y de repente un carraspeo.
Mire a tercero que tenia una sonrisa de oreja a oreja.
-Eso es bastante facil..-

Sali de mi mente por uno de los espejos de cuerpo entero.
Habia cerca de treinta o cuarenta de estos clones bizarros que producia cara de puto, inmediatamente se me abalanzaron, esta vez, parecian un beduino con dientes rosa.
Saque una pequeña granada aturdidora de mi bolsillo y la lance a la turba, inmediatamente el destello cegador transfomo la habitacion en un pequeño sol.
Salte y me pegue al techo, tenia con suerte un segundo antes de que reaccionaran.
Pero ahi estaba,justo como habia dicho tercero.
Una de las abominaciones tenia un espejo de mano.Las demas no.
Ahora si.
Produje un pequeño cuchillo, poco mas que una punta de flecha grande.La arroje con dos dedos como quien manda a volar un avion de papel.
La punta trazo una suave curva y entro por el ojo.
Todas las criaturas desaparecieron.Cara de Puto murio instantaneamente.
Baje del techo y sali de la habitacion.
La alegria de la victoria duro justo hasta que recorde que aun seguia en alguna clase de bizarra casa cuantica de alguna misteriosa orden de illuminati con poderes mentales de clichè.
Pero hey, al menos eramos tres ahora.

El Ultimo Venezolano - Interludio II - La Escalera al Cielo.


El viento agitaba el Árbol al Borde, y las enredaderas que crecían en las estatuas de Sal. Después de la Calle de las Cascadas, quien logra cruzarla sin caer en el sopor del jardín, llega al puerto.

La noche estaba, increíblemente, despejada. El viento traía palabras y susurros traicioneros del Árbol. El Árbol estaba allí, hace tiempo, junto a la Torre del Vigía, pero la malicia lo torno algo peligroso. Solo cuando la luna llena iluminaba el puerto es que el árbol callaba.

Cuando la luna llena iluminaba el puerto, desde el borde del muelle de concreto se extiende una escalera labrada en luz de estrellas lejanas y escalones tallados con luz de luna.

La luna aun no se alzaba, el sol se perdía en el Oeste, y las estrellas asomaban, brillando con fuerza, esperando que alguien las viera y reconociera que existen todavía.
Camine entre las Estatuas de Sal, peregrinos que llegaron al Borde, pero que no avanzaron mas. Llegaron en otras lunas y por falta de Voluntad se perdieron, o que por la malicia del Árbol al Borde quedaron confundidos y se retrasaron. Y por falta de Voluntad el viento del mar los secó.

Deshice el broche de mi capa, las cintas de mi cota, grebas, cinto, brazales, armas, botas. Con una simple camisa de lino y un pantalón de cargo, descalzo caminando por la arena, me senté, como otras tantas veces, cerca de la entrada del muelle y del borde del agua.

La noche se cerró, la Luna Invicta, después de 28 días, se alzaba dominando el muelle y la Escalera quedo labrada una vez mas, tentando a los incautos. A cuantos vi caer en el mar, cuando el peso de sus propias culpas los hicieron fallar un paso, incapaces de perdonarse a si mismos, de aceptarse como eran y no como se forzaban a ser. Nunca puse un pie en el primer escalón, consciente de cuantas cosas no me había perdonado y de cuanto pesaban mis pies.

El Árbol enmudeció, La Disciplina no funcionaba, mis pensamientos no estaban. Era una de las pocas noches donde no me sentía solo y podía dormir, y descansar realmente. Era solo un hombre de 32 años, humano, libre, y las arrugas de mis preocupaciones, de mis risas y los surcos de mis lagrimas tallaban la forma verdadera de mi rostro.

Y no hubo mas hambre, mas ansias ni mas locura mientras la luz de la Luna Invicta lo revelaba todo como era realmente, antes que el mundo cambiara y las Voluntades le dieran formas nuevas y diferentes.

El Ultimo Venezolano - Interludio - La Calle de Las Cascadas.


El ruido del agua deslizándose por la roca poblaba la calle. No era como el ruido de la lluvia de Buenos Aires golpeando las piedras y el concreto, repetitiva, pesada. El tintineo de las cascadas era siempre nuevo, fresco, porque el sonido se olvidaba a si mismo y se renovaba cada vez, cambiando, haciendo nueva música con el pasar de la luna y el sol.

No se por cual razón la calle Córdoba de Vicente Lopez, que iba desde la Avenida Maipú hasta el Puerto de Olivos se convirtió en un puente irregular de concreto. Debajo caían las aguas que se escurrían desde la Ciudad Velada, pasando por las casas y los muros de piedra, cayendo desde el puente de lo que supo ser el Tren de la Costa. Hacían de este sitio un lugar fresco y poblado de plantas verdes siempre cambiantes y flores con pétalos de muchas formas y colores. Un oasis antes de los grandes desiertos de La Pampa y del Norte.

Aquí la traje, sangre de mi sangre. Después que el miedo pasmo su crecimiento.
Después que nació a este mundo, demasiado débil y al borde de expirar, ahogada por las dudas y la locura de sus padres.

Acá, debajo de una cueva, sumergida en un estanque cristalino, rodeada de jazmines y rosales descansaba mi Luna. Hija de la Dama Roja, hija mía. Tenia su piel color oliva y mis marcas de nacimiento.
Se encontraba suspendida, pero no dejo de crecer. Un vestido de pétalos cubría su desnudez, y la promesa de una mujer yacía inerte, aguardando un mundo nuevo, un momento que ya no creíamos que llegaría.

Un momento que nadie quería ver llegar, de cualquier manera.

Esta es la Calle de las Cascadas. Los que están cansados de la vida y de sus cargas vienen a dormir para siempre, liberan su peso. Se arrojan a las aguas y las corrientes los llevan al mar, se dejan caer en la maleza y ella los cubre. Las raíces de las plantas se clavaban en la piel y en los nervios, les roban los pensamientos y así podían descansar. Y los sueños, ansias y pesares le daban formas nuevas a todo el jardín, y las aguas cantan nuevas canciones. Las almas, libres de la mente, de las emociones, podían dormir.

Pero ¿Porque yo, al cerrar los ojos, no hallaba descanso en el olvido? junto con innumerables almas que, habiendo encontrado también este lugar, se entregaron como sacrificios a Morfeo.

La respuesta era muy simple. Hace mucho que mi yo esta enmarañado con mis ansias, mis emociones, mi pensamiento. No dejo atrás mi carga, no he dejado de aferrarme...

Capitulo 13:Sebastian Duro atraves del Espejo.


Y ahi estabamos mi machete y yo, sobre un exquisito sofa rodeados de lo que solo puedo describir como una marea de horrores.
Cara de Puto(como afectuosamente nombre a Narciso) era imposible de encontrar entre las decenas de criaturas que inundaban el salon:Estaba el anteriormente mencionado Peron Travesti,habia un capitan pirata pulpo con peluca de Marta Minujin,habia un africano con faldita de paja y todo luciendo lo que estaba casi seguro era el pelo de goku en SuperSaiyan lv 3 e incontables otros.
Era como si alguien hubiese puesto el generador de monstruos en "randomizar" y hubiese roto la palanca.Salian de los espejos con el lento andar zombie de aquel que sabe que en un espacio confinado, los numero son el rey.
Y ellos tenian todos los numeros.
A los pocos minutos de segar deformidades tenia los brazos adoloridos(quien hubiera dicho que el uso prolongado de machetes Estupidamente Grandes causaria eso) y lo peor, me estaba desmoralizando.
Sin moral no hay lucha, dame un buen dia y un guiño de una señorita linda y te eviscero un dragon. Dame un dia de mierda y no mato ni un conejo.
Asi que, cansado, rodeado y desmoralizado las coas se veian mal.
Era momento de hacer algo....
ESTUPIDO.
Recuerdo bien, milisigundos antes de saltar al espejo pensar "me pregunto que pasa si mezclo mis bizarras habilidades anomalas de alteracion de la realidad con un espejo dentro de una casa en un inestable estado cuantico?"
Esto muestra que es mas importante hacerse las preguntas a tiempo que hacer las preguntas correctas.
------------------------------------
Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,
Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde,Celeste,Verde.
Deje de rodar.
Una eternidad despues mi estomago dejo de rodar.
Apenas pude sentarme sin vomitar,pararse aun estaba muy lejos en mi lista de cosas que queria intentar.
Estaba..estaba...
"Donde carajo termine?" pense en voz alta.
Frente a mi habia una idilica pradera verde, con suaves ondulaciones de terreno,como pequeñas colinas de apenas un par de metros de alto.Estaban uniformemente distribuidas en la pradera, a lo lejos habia un bosque y mas atras, cubierto por brumas, habia un castillo magnifico.
"Esto parece...algo no esta bien"
Algo estaba bastante mal.
Pero mis sopechas ni se acercaron a la cruda verdad del horror que me rodeaba.
Y de repente me di cuenta que habia viento. Un viento extraño e innatural que agitaba mis ropas.
Y ahi fue cuando me di cuenta:
Estaba usando un Vestido.
La pura estupidez del hecho me paralizo varios minutos.
Era blanco y azul, medio escoces, como ese que usan las chicas de secundaria.
-No no no- dije -esto asi no va-
Como quien no quiere la cosa saque un juego de ropa mas accesible de Vaya Uno a Saber Donde.
Me cambie.
Di DOS pasos
Tenia puesto el vestido de nuevo.
"God.....dammit"
Absorto en mi humillante problema(con todo y zapatos incomodos incluido) no note dos figuras que se me acercaron.
Una empezo a reirse y la otra apenas conteniendose dijo
-Lindo vestido-
Me di vuelta con toda la intencion de redefinir el concepto de dolor de quien hubiese dicho eso cuando note que tampoco la habian sacado barata.
Detras de mi habia dos...bueno, dos Yo.
Uno era alguna clase de version robot-vestido-de-leon mia y el otroe ra un yo vestido de conejo, con todo y cabeza gigante con mirada perturbadora.
-Huh- dije resumiendo varias toneladas metricas de confusion en dos consonantes mudas y la vocal menos popular de la historia.
-Y ustedes quien se supone que son?-
-Bueno- dijo el Robot Leon- Yo soy Segundo-
-Y yo..-Dijo el Conejo Gigante-Soy Sebastian Duro, pedazo de hijo de puta psicopata.-
-Ejem..-interrumpio Segundo Leon -Tercero, ya te explique esto.-
-No, mierda,no-
Suspire.
Pobre tipo.
Me ajuste el vestido, me acerque al pobre Tercero y mirandolo a los ojos le dije:
-Mira,yo entiendo que estas en una posicion francamente de mierda.Si Yo me diera cuenta que no existo y soy parte de la imaginacion de otra persona tambien me revelaria porque nada me rompe mas las pelotas que alguien venga y me diga que hacer o en mayor medida que soy o no soy.Pero te tenes que meter en la cabeza tres hechos innegables:
A,Yo no te puse donde estas por sadico o vil.Fue un accidente.
B, En este momento estamos en un estado peligroso, no se si estamos vivos, si existimos o que, pero se que ya no estamos en Kansas,
y C, al final del dia, no me importa.Vos tenes tus problemas, yo tengo el mio...-
-Exacto- interrumpio Segundo- Lo que sea que haya pasado seguro-
-NO ME PUEDO SACAR ESTE VESTIDO-
-....- Segundo me miro.
-..que?-
-ESE es tu problema?-
-Seh..los zapatos tampoco y me estan matando-
Incluso con el gigantezco dizfras de conejo se notaba que tercero estaba temblando.
-Lo mato...-medio que murmuro atraves de la furia.
-Porque no me tocan los grupos decentes?- exhalo Segundo.
-Mira, si yo fuese lo suficientemente estable como para estar en un grupo,vos no existirias.-
-Toucheè,madmoiselle....y ahora que hacem-
-Callate.-
-eh?-
-Callate un segundo.-
Estaba de mal humor,memorias antiguas de grupos bien organizados y el fantasma de las campañas de la S.A.A.C habian salido de las partes profundas de mi memoria para burlarse de lo que habia perdido.
Con tiempo y paciencia la S.A.A.C. podria haber reconstruido Buenos Aires.
Ahora no habia mucha esperanza,subtes con ratas, calles con zombies,monstruos,magos corruptos..y yo dando vuelta.
Contemple la ironia de haberme transformado en uno de los monstruos que cazaba antes.
Luego contemple menos ironicamente a Tercero tropezandose con el traje de conejo y rodando varios metros colina abajo.
Eso me animo un poco.

Capitulo 10: Sobre un lugar en el tiempo.


Hay un momento en la vida de todo superviviente en donde se pregunta si ya no ha ido demasiado lejos. Kurgan sabia que había pasado aquella frontera el día que volvió a Buenos Aires tras las primeras tormentas, nunca dejaría de preguntarse si no se había equivocado.

………………………………………………………………………………………….


Andrei miro hacia atrás, no en el espacio, si no en el tiempo. Vio todo lo que había sido, y lloro. Concateno, encadeno, enlazo los hechos, el tiempo discurrió una vez más frente a sus ojos. Todas las personas se preguntan, creen, que las cosas podrían haber sido de otra forma. Andrei lo sabía. Sabia, por ejemplo, que en una vida había sido un carnicero, y en otra solo un cadáver mas en las calles. Hoy era un joven desdichado en una ciudad rodeada por lo sueños de los hombres. Ese era su Don, recorrer el pasado.

Se froto las manos, no podía evitarlo. Las reconocía una y otra vez, allí las mismas, no podía evitarlo. A todos lados, buscaba miraba, sabía. Las cosas podrían haber sido de otra manera. No entendía de donde venia, de que parte de la imperecedera trama del pasado se nutria su presente. Lo único seguro era el crimen. A donde quiera que mirara. Había cometido un crimen atroz, uno y el mismo. Con sus propias manos, no podía evitarlo.

Se aparto del borde de la terraza y volvió al reparo de un viejo y destartalado quincho. Allí espero, pensó en prender un cigarrillo, tembló por no poder hacerlo. El último cigarrillo lo había quemado hacia dos días. La falta era terrible. El recuerdo perfecto del mismo hacía que la abstinencia fuera aun peor. Decidió volver a los recuerdos, esta vez pensó en el quincho y las cosas que habían pasado o habrían podido pasar allí.

El sonido de bisagras en movimiento lo saco del trance. Era como estar en una película. Al otro lado de la puerta noto tres personas, pero solo una salio a la terraza. El traje, el maletín, los zapatos negros bien lustrados, odiaba todo eso. El lo estaba esperando, le costo, pero finalmente acepto que aquello era lo mejor.

- Buenos días, ¿veo que ha llegado sin inconvenientes? De a momentos pensé que no lo haría- dijo

- Buenos… aun no me he ido de aquí…- eligió esas palabras, aunque le sonaron falsas- no podría llegar tarde.

Su interlocutor parecía divertido con todo aquello. Miro hacia los lados y se puso a reparo de bajo del quincho. Metió la mano en un bolsillo y saco un cigarrillo. Las manos de Andrei parecieron moverse solas, casi logro sacárselo, el abogado fue mas rápido.

-…io…- logro decir Andrei, luchando para contenerse y no saltar. Volvieron los temblores, no sabia si perdería o no la calma. En alguno de los pasados ya lo había hecho, no en todos había muerto tras hacerlo, pero si en la mayoría.

- Todo a su tiempo amigo mío, todo a su tiempo. Primero lo primero…- y extendió la mano vacía hacia delante.

Busco entre los bolsillos de la raída campera de cuero, y por un instante pensó que no lo había traído. Sus temores se disiparon cuando toco la superficie plástica del pen-drive. Por mas que pensaba en ello, no entendía por que alguien estaría tan interesado en el paradero de aquel edificio en ruinas, a penas podían verlo desde donde estaban, y no parecía mucho mejor que los otros de la zona. A decir verdad a penas si destacaba.

- Acá esta la información- dijo vacilante- tal como pensaban, este es el lugar, Mr. Xine. Inmediatamente dio un paso para atrás, la sonrisa de Xine era verdaderamente escalofriante, quizás fueran los dientes perfectos y blancos en un paisaje ruinoso y abandonado como aquel. Quizás fueran los colmillos. Sea lo que sea Andrei trato de recomponerse. No lo logro.

- Perfecto… Diría que no lo puedo creer, pero eso seria faltar a la verdad. Estaba seguro que ese era el lugar. Ha hecho usted un buen trabajo. Ahora la parte que nos corresponde…- pero nada sucedió. Xine y su sonrisa se quedaron quietos. Pestaño dos veces.

- ¿Por que duda? Ya se los dije este es mi ultimo trabajo. No voy a..

- Tranquilo Andrei, tranquilo, sabemos que no quiere seguir trabajando para nosotros, pero tenemos que insistir. No se precipite. ¿Un cigarrillo?- y otra vez Xine estiro la mano.

Aquello fue demasiado. Andrei estaba harto de todos estos juegos, de que lo usaran, de que lo pusieran en aquella situación, del tiempo, del crimen. De todo.

- NO!- dijo al tiempo que rechazaba la oferta con sus manos. No tembló ni una vez, ni siquiera cuando el cigarrillo cayó al suelo mojado de la terraza. Se movió rápido esta vez, y tomo a Xine por el cuello del saco con ambas manos.- No mas cigarrillos… no mas búsquedas… no mas nada.. Ahora es su turno- grito a todo pulmón- ahora es tiempo de pagar.

Aquella escena no se repetía muchas veces en el pasado, y Andrei lo sabia. Las pocas veces que lo hacia, Xine no perdía el control en lo mas mínimo. Esta no fue la excepción. Lo ojos del abogado lo miraban fijo.

- No hay por que ponerse violento. Simplemente tenia que preguntar- Andrei lo soltó, y Xine se acomodo el saco lo mejor que pudo- Bueno según entiendo con esto cumpliría usted su contrato, y estaríamos en posición de entregarle lo que nos pidió. Ya habiendo rectificado su elección, ¿desea que la entrega se lleve a cabo aquí mismo?

Andrei pensó que sentiría contento al oír aquellas palabras, quizás en algún pasado lo había hecho. Ahora a penas si podía concentrarse, ya comenzaba a temblar de nuevo, y su mente no dejaba de discurrir por el tiempo. Si no hubiera sido por sus manos no estaría aquí, pensó. Aquello lo devolvió al momento actual, no había salida. Ahora o nunca.

- SI-

El disparo fue uno solo, limpio preciso, directo al pecho. La bala salio desde la pistola sujetada por uno de los acompañantes de Xine y atravesó el tiempo y el espacio. Lentamente, dividiéndose una y otra vez en cada encrucijada. Andrei estuvo muriendo por un instante. Los instantes multiplicados en el vacío, bien pudieran ser una metáfora de la eternidad. Y luego cayó al suelo, fulminado. Su rostro a penas si mostraba alivio, sus ojos estaban fijos en algún lugar del pasado, aquellas manos no volverían a frotarse. Podrían ser una metáfora o la eternidad misma, solo Andrei podría haberlo sabido, y ahora estaba muerto.

- Es una lastima, tan cerca del final…no tenemos nada mas que hacer aquí, nos vamos- dijo y junto el maletín.

………………………………………………………………………………………

Las tormentas, no se había ocupado de investigar su origen hasta el momento, ni lo haría a la brevedad. No le interesaba, el mundo se había salido de sus gozne mucho antes de que empezara a llover.

- Es triste- dijo.

Nunca supimos si lo dijo por los que conocieron el mundo antes de las lluvias, o por aquellos que solo conocieron las lluvias. No sabemos si por el pasado, o si por el presente.

Capitulo 9: Sobre el orden de mundo.


Correr, correr en círculos. Avanzar. Rodear la presa, seguir corriendo. Avanzar, girar, resistir, un poco mas, un poco mas…Girar, girar, guiar, correr…

…………………………………………………………………………………………..

Aquella había sido la ultima vez que había matado por encargo, Duro diría que no estaba hecho para ello, el decía que no era muy distinto de ser un mercenario. Duro decía que era una cuestión de formas, y que Kurgan era un pésimo asesino. Kurgan no se lo reprochaba demasiado.

……………………………………………………………………………………………

-Circulo cantábrico así se llama.

-Interesante…

- Si así lo llaman, es una antigua técnica utilizada por los jinetes árabes- o eso le habían dicho la primera vez que vio los caballos girar alrededor de las “bochas” hacia las vallas intentando proteger las bochas del otro equipo- ¿Sabia usted que el polo se origino en Arabia?

- Arabia, no, no sabía- para el caso tampoco sabía mucho de Arabia o si existía un lugar así, sin embargo actúo como si supiera de que hablaba. Estaba permitido, pensó, pues claramente su interlocutor estaba haciendo lo mismo.

- Si era el deporte de la nobleza guerrera- se notaba cierto tono de orgullo en su voz- el deporte perfecto para personas como nosotros- dijo y se atuso el bigote.

- Claramente- dijo ella, y lo recorrió con la mirada, y si bien el estaba en forma, ella estaba mas que segura que no sobreviviría ni un segundo en las calles, y mucho menos a aun partido de polo. Por suerte era muy buena disimulando (y solo para que quede claro el era muy malo descifrando intenciones) y su interlocutor no noto el sarcasmo.

Hubo un leve momento de silencio, momentos que ella sabia aprovechar muy bien, espero un segundo, luego le dio la escotada espalda y se alejo hacia uno de los lados del balcón, sin siquiera mirar para atrás una vez. Inevitablemente el la siguió, si bien lo hizo a una distancia prudente, también es cierto que no fue muy discreto.

Ella se acerco a la baranda del balcón. Por un momento pudo ver a un hombre en el balcón de enfrente, sus ojos estaban fijos en el vacío, y sin embargo parecían estar completamente concentrados en algo, como si buscara algo. De pronto sintió una mano que le rozaba la cintura, aparto la mirada, dirigió una mirada, y regreso a los negocios. No vio a la figura darle la espalda e ingresar a la plataforma.

……………………………………………………………………………………………

- Estaban Alois- dijo el hombre delgado frente de si, e hizo un ademán con sus lánguidas manos, que acompañaban una voz cargada de somnolienta. Y luego esbozo una leve sonrisa un poco boba.

- Øksen Dvergssön- respondió apenas dirigiéndole la mirada.

- Extranjero, pero apropiado…- dijo el hombre mientras sacaba un cigarrillo. En la mesa solo quedaban ellos dos, el resto de los concurrentes ya se habían levantado y miraban la final del campeonato desde el balcón sur de la plataforma coloquialmente llamada “Plataforma de Oro”. Otra sonrisa.

“Este es el problema con este ambiente, peso, nadie deja nunca de mostrar esas sonrisas bobas.”

- Disculpe mi intromisión señor Dvergssön, pero no estuvo muy sociable durante el almuerzo. Si me permite, y no quisiera resultar molesto, ¿podría saber a que se dedica?

- Comercio- respondió sin pensar.

- Una obviedad considerando donde estamos sentados… mi pregunta se dirigía a el rubro, pues creo es la primera vez que lo veo en esta sala- la voz seguía una lenta cadencia, como si alguien le bajara la velocidad aun viejo tocadiscos.

Comenzaba a resultar molesto, pero no responder a sus preguntas podría llamar aun mas la atención de otros comensales. Se volvió nuevamente hacia el.

- Venta y compra de esclavos, para el Coliseo de Nuñez, y la razón por la que estoy aquí es por que me ha ido bien en el último tiempo- ahora el sonrío, la diferencia era notable, era una sonrisa de un cazador, una sonrisa de esas que porta la gente que lleva la violencia grabada en algún lugar del código genético- ¿Y usted?

- Claramente no estoy dentro del negocio de la peluquería- dijo en clara referencia a su calvicie total- Podría decirse, que como usted yo también me encuentro en el área de recursos humanos, solo que de una manera un poco menos literal.

- Entiendo, podría saberse en que rubro- pregunto el Sr. Dvergssön mientras se acariciaba la barba con aire pensativo.

- Pertenezco a una pequeña, pero exitosa, compañía que se dedica a la prestación de servicios privados para otras compañías, lamento no poder decirle más en este ambiente, pero entenderá usted que lo hago para proteger a mis clientes- dijo y las palabras parecieron tardarse siglos en salir. Claramente a diferencia de Dvergssön no parecía tan dispuesto a revelar información sobre su trabajo.

Quizás era cierto quizás no, al Sr. Dvergssön pareció importarle muy poco pues inmediatamente volvió su atención a sus pensamientos.

Y justo cuando pensó que podría quedarse allí un tiempo mas.

- Si es una compañía muy especial, trabajo con gente extraordinaria, un poco como usted ¿verdad? Tengo entendido que personas como usted se dedican a cazar individuos prometedores por toda la ciudad y los alrededores y los enfrentan unos a otros en todo tipo de competiciones. Desde la popular competencia…

- Disculpe que lo interrumpa, pero yo no los hago enfrentarse, yo solo los selecciono y los vendo en el coliseo, lo que hagan allí me tiene sin cuidado. Alcanzo a decir Dvergsson antes que su interlocutor siguiera hablando.

- Frialdad empresarial, me agrada eso- busco algo a tientas en sus bolsillos y lo deslizo sobre la mesa, era una tarjeta- llámeme quizás podríamos hablar de negocios. Luego se levanto y se dirigió hacia el balcón con el resto de la multitud.

Dvergssön tomo la tarjeta y salio para el otro lado.

…………………………………………………………………………………………….

- Cuatro plataformas, cada una dedicada a un sector. La plataforma mas alta pertenece a las “Espadas”- cubiertos de anillos el dedo huesudo terminado en una uña larga y roja señalaba el ventanal que tenían enfrente- nosotras estamos en la plataforma de las “Copas”, somos la segunda mas alta, recuerda eso niña, aquí todo esta reglado- se llevo la boquilla de oro a los labios y aspiro, al hacer eso sonaron las pulseras que colgaban de su huesuda muñeca. Se tomo su tiempo, y luego largo el humo- Debajo vienen los de la plataforma del “Garrote”, lo poco que queda del gobierno suele juntarse allí, pero lo que es mas importante allí encontraras a las fuerzas de seguridad, no confundir con los lideres militares de las “Espadas”, ambos bandos están enfrentados a muerte, y confundir a uno con otro podría hacerte ganar su enemistad.

Ella asintió con la mirada, esta era su primera vez allí y si bien ya sabia todo aquello, que se lo recordaran una vez le hacia sentirse mas segura.

- Soldados y policías, mercenarios y gendarmes, guerreros y burócratas. No importa cuan bien juegues el juego tarde o temprano tendrás que enfrentarte a uno u otro, y para ello mas vale que sepas poner al sobrante de tu lado o la pasaras mal- otra vez sonaron las pulseras, otra vez el humo. Estaban en una de las pocas mesas del balcón, desde donde se podía apreciar mejor el partido de polo, sin embargo ellas a penas si miraban cada tanto para saber de que hablar cuando hubiera terminado el juego.- Son un mal necesario, sin ellos la ciudad y sus chiquillos nos habrían liquidados a todos. Incluso a nosotros con nuestro “ejercito” privado- la anciana no oculto su desden al pronunciar la palabra ejercito. Sabía que no aprobaba la manera en la que las otras hermanas del círculo habían reducido el número de sus escasas fuerzas militares, ella se limito a asentir. Estaba aprendiendo rápido.

- Las cosas eran distintas en mi juventud, te podías sentar en una plaza y tirar las cartas sin problemas, podías esperar un poco de dinero a cambio, siempre los mismos trucos, nadie sabia nada. Como cambia el tiempo nena, cuando yo era joven no había nada de esto, hasta que llegaron las tormentas. Algunas las vieron venir, si, los Arcanos hablaron fuerte y claro ese día- la anciana cabeza se ladeo levemente solo para retomar su compostura segundos después- Y bue... donde estabamos…

- Las plataf…

- Las plataformas, si. Distinguen a quienes ocupan una posición importante en esta ciudad hundida entre la lluvia y la sangre, y tienen suficiente cordura para entender que para seguir hay que recuperar algo del viejo orden humano… o quizás un nuevo tipo de orden. Como sea querida, la última de las plataformas es considerablemente la más baja, y al mismo tiempo es la más grande. La “plataforma de Oro”, la plataforma de los comerciantes. Si no estuvieran tan enfrentados y dispersos pronto estarían en la cima de esta ciudad. Por suerte se siguen peleando entre quienes prefieren sacar beneficios del caos, y quienes creen que solo el regreso a las viejas formas los hara ricos- nuevamente el humo y el ruido del metal contra el metal.

Miro a los alrededores, y vio en una mesa al Arzobispo de la ciudad y su comitiva. En otra pudo ver a algunos de los Archimagos de San Telmo. Las copas regían lo sobrenatural, ellas, del círculo de Tarotista, regían a las Copas.

- Entre los de Oro, solo hay que preocuparse por la Random-Queen… ella comercia con el azar, algo que nos perjudica directamente… andan pensando que a las como vos les va a tocar lidiar con ella…

Y no siguió escuchando por que toda su atención se centro en dos figuras que caían al vacío. Lo vio todo en cámara lenta, el cristal estallando, las figuras que le siguieron, dos personas agarradas una a la otra. Desde la plataforma de las espadas caían a la pista directamente. Su abuela lo había notado también pues dejo de hablar. Lo mas extraño es que aun a aquella distancia le pareció ver un hacha.

…………………………………………………………………………………………….

Barro y sangre. Siempre le pareció una excelente metáfora de la condición humana. Hasta ahora. Escupió el barro que había tragado al caer de cara contra el suelo, y saboreo la sangre, claro esta la suya. Sangrar es lo mínimo que puede pasar cuando te caes de por lo menos 20 metros de altura. Manoteo a tientas mientras se limpiaba los ojos con la otra mano. Error, si tenes barro en las manos lo único que logras es cambiar el barro de los ojos por el de la mano. La otra mano tuvo mejor suerte al encontrar el mango del hacha de bomberos. Se puso de pie, volvió a caer. El barro.

Escucho un gruñido. Logro abrir los ojos, y ahí lo vio, de dos metros de alto, pelo negro y corto, brazos poderosos, ojos inyectados de sangre. Claro el barro no le molesta, pensó Kurgan, que le va a molestar si es un rugbyer. La puta madre y las chichis que lo mandaban a pelear contra el líder de una de las bandas mas violentas de la ciudad, los Leones de Belgrano. Una banda de corta imaginación pero mucho poder de choque que realizaba trabajos a pedido. Su líder (que estaba frente a Kurgan en estos momentos), Gonzalo Andres de Cabrera y Lourdes, era un bruto enorme de no mas de veinte años famoso por romper los cráneos de sus enemigos con sus propias manos y por ser una de las locas mas desquiciadas de la ciudad. Mas joven, mas fuerte, y en mejor estado que Kurgan, su enemigo tenia todas las de ganar. Bueno Kurgan ya tenia de nuevo un hacha, eso tenia que contar para algo.

- La puta que te parió barbudo de mierda- grito y no pudo disimular el tono estridente que ponía cada vez que se enojaba enserio- esta ropa era nueva te voy a romper la cara a piñas. Y después voy a juntar a los muchachos y le vamos a prender fuego al local ese de las putas de tus amigas.

- Dale forro acá te espero- alcanzo a decir Kurgan justo a tiempo para ponerse en guardia. Volvió a escupir.

El gigante cargo inclinando su cuerpo hacia delante y hacia abajo, un ataque frontal y típico, y completamente inútil. Kurgan alzo el hacha y la descargo justo a tiempo sobre el hombro de su atacante, o eso intento. Lo cierto fue que el golpe llego muy tarde y el hacha golpeo con el mando y apenas con el filo. En cambio el rugbyer logro el impacto de lleno, apenas notando el hacha, fue un tackle perfecto. Kurgan estaba otra vez en el barro, con una mole de doble apellido que ya había empezado a propinarle golpes directo a la cara. Uno, dos, tres.

Gonzalo apretaba los dientes con fuerza, los ojos abiertos de par en par eran la definición misma de “mirada asesina”, y sus manos dos martillos que subían y bajaban intentando convertir la cabeza de Kurgan en puré. Uno, dos, tres.

El partido se había detenido, y en las plataformas la gente miraba ahora el nuevo espectáculo. Las apuestas ya habían comenzado. La mayoría pugnaba por el Capitán de Rugbye. En la plataforma de “Oro”, la Random-Queen apostaba por el desconocido de barba negra.

Los golpes venían cada vez más lentos, su contrincante estaba empezando a notar que era difícil machacar la cabeza de un enano. Kurgan se tomo su tiempo, pero finalmente se decidió dejar la caballerosidad de un lado. Espero que sus piernas estuvieran libres, situación que llego entre el décimo golpe y el undécimo, cuando Gonzalo se levanto un poco mas para golpear con ambas manos a la vez, error. Un movimiento rápido y la rodilla de Kurgan golpeo esa zona débil que los hombres tienen entre una pierna y la otra, justo en el momento que el otro bajaba para asestarle el último golpe. Creyó escuchar algo parecido a un “Uhhhh!” que venia desde las plataformas. El capitán de los leones de Belgrano se quedo sin aire, su boca no articulaba sonido, y sus ojos estaban a punto de saltarse de sus orbitas.

Kurgan se tomo su tiempo para levantarse, entre la caída y los golpes, bueno hay que decirlo ya debería de estar muerto. Una vez mas nadie cuestiono las leyes de la realidad, directamente les escupieron en la cara y les mearon la puerta de la casa.

Gonzalo lo miraba fijo, ya empezaba a recuperar el aliento, y quizás hubiera dicho algo, lamentablemente el filo del hacha hablo primero, trazando un arco perfecto golpeo directo en el medio del poderoso cráneo, y se quedo allí unos segundos. Ascendió de nuevo seguida por borbotones de sangre y volvió a bajar. Once veces.

El publico intercambiaba comentarios, insultos, impresiones, pero sobre todo dinero. Entre los “Oro” la Random-Queen sonreía mientras sus colegas le pagaban lo que habían apostado. Las “Copas” se preguntaban cual podía ser el significado de todo aquello. Los “Garrotes” vitoreaban al vencedor por haber derrotado a uno de sus enemigos, sin saber que el ganador les era aun mas odiado. Y las “Espadas” maldecían la derrota, clamaban por venganza, y se preguntaban quien seria el sucesor del caído. Con el barro hasta las rodillas, y todo el cuerpo dolido Kurgan solo quería saber de donde había salido el hacha.

....................................................................................................................................................................

Los caballos corrían una vez más, el juego retomaba su curso. Girar, correr, guiar, cazar.


Capitulo 8: Interludio.


Se levanto lentamente, entre sus manos sostenía la cabeza cercenada de quien fuera el “objetivo”. La miro fijamente, buscando quizás algún indicio que revelara por que lo habían enviado a matarlo. No pensó mucho en el asunto, dejo la cabeza, y se puso de pie. Pensó que debería cambiarse el traje, quizás encontrara alguno de respuesto en la habitación.

- ¿Ya termino?- pregunto una voz nasal al otro lado de la habitación.

Se dio vuelta, lentamente, no quería empezar otra pelea mas, aunque no por eso dejo de sostener el hacha con fuerza.

La única cosa que se movía en la habitación era un hombre, pelado, con antejos negros, lo miraba desde una mesa, ubicada, claro esta, en la parte mas oscura de la iluminada habitación. Afuera la tormenta arreciaba.

- Por que yo, creería que si- dijo el hombre, “-Hombrecito se corrijio Kurgan, debe ser muy bajito” - Cálmese ahora, no tiene que preocuparse por mi, ha sido esto una interesante coincidencia que nos encontráramos.

Evalúo la situación un momento, y luego se acerco despreocupadamente a la mesa.

- Por favor tome asiento, deseara descansar después de este ajetreo.

Kurgan se sentó en la silla exactamente opuesta al hombrecillo, no sin antes dejar el hacha de bomberos sobre la mesa, como dirían antes: “Las cartas sobre la mesa”. Noto sin extrañeza que en la mesa apenas si había dos copas, y un tablero de ajedrez. El origen de la extrañeza se encontraba en el hecho de que no recordaba haber visto nada de esto cuando entro a la habitación. Pero por otro lado el había terminado de matar a un numero indeterminado de personas, en un lugar semi publico, entre las que se incluía el jefe de policías local. Con lo cual no se sentía con autoridad suficiente como para cuestionar los parámetros de normalidad de la escena.

- ¿Juega?- pregunto el hombrecillo- Mueven las negras.

- No me gusta el ajedrez…- dijo Kurgan, mientras sacaba la pipa del bolsillo.

- Una lastima un juego en extremo interesante, debería probarlo- la voz se hizo aun mas nasal, como si eso fuera posible.

- Ya lo he hecho. Y no me gusta.- largo una bocanada de humo. Nada mejor que fumar un poco tras una pelea. Aunque se le ocurrió un par de cosas mas, aunque no las diremos.

- ¿Ni siquiera un movimiento?- no podía verle los ojos, pero Kurgan sabia que el hombrecito lo miraba fijamente con los ojos entrecerrados.

- Disculpe, no nos hemos presentado, y dudo que lo hagamos, en cualquier momento llegara la policía, y no quiero empezar otra matanza. Así que si me disculpa…

- Lo disculpo, aunque entre nosotros dos, ambos sabemos que la policía tardara por lo menos otra media hora en llegar. Y en cuanto a lo de las presentaciones no hará falta, dado que esto ha sido una coincidencia. Nada más. Extraña coincidencia.- diciendo esto el hombrecito se levanto, y se dirigió hacia la puerta.

- Se olvida el tablero- dijo Kurgan.

- Se lo dejo, quizás cambie de parecer.

El ruido de la puerta al cerrarse fue lo ultimo que escucho Kurgan antes de quedarse solo con los muertos y la lluvia. Largo otra bocanada de humo. El interludio estaba a punto de terminar, había que seguir la marcha, ya había hecho lo que las chichis le pidieron. Había pagado, y ahora solo le quedaba forjar. Se levanto, cargo el hacha al hombro y miro una última vez alrededor. Miro una vez más el tablero, y noto que solo había un movimiento posible, sin pensarlo tomo la torre negra y la movió hasta el casillero que ocupara uno de los caballos blancos.

Afuera, con marcada indiferencia a la vida y la muerte, no dejaba de llover.